Nota LXXII, 18 de octubre de 2011.

Esta noche salimos a dar un pase por nuestras calles de Ñuñoa. Anaranjadas de tanto sueño, estaban cansadas de su tedio instrumental. Cabalgamoslas a son de dos pitos y medio, encurtidos de las muchas hojas al viento anunciantes de nuestra buena nueva. Pero dos o tres cuadras dos o tres silencios. Ahora tu cara, como clausurado el espejo de mi dicha. Siento que no te entiendo. Caminas rapido, y yo me voy quedando detras de mi fantasma que va tras de ti. ¿Como alcanzarte, pajarito?

Doblas a la derecha, pero esta vez no haz consentido. La construccion que hemos visitado algunas noches te impide avanzar. Me miras. No hay problema pienso, ninguno de los dos sabe bien que hacer, mientras dos quiltros nos distraen. Notas que pienso en ello y me alejo aun mas de ti. Llorai. Cierro mis ojitos y largo a llorar. A dos metros infinitos dos metros entre ellos, y entre ellos, los infinitos tu y yo solos, en medio de la calle cansada de su tedio instrumental.