Nota XVII, 13 de marzo de 2009.

Dice Freud en El malestar de la cultura que "Con todo, el hombre aprende a dominar un procedimiento que mediante la orientacion intencionada de los sentidos y la actividad muscular adecuada, le permite dicernir lo interior (perteneciente al yo) de lo exterior (originado en el mundo), dando el primer paso hacia la entronizacion del principio de realidad, que habra de dominar toda la evoluicion ulterior".

Es mi opinión que la dicha evolucion se vea factorizada por la ponderacion que haga el sujeto respecto de los objetos que se le presentan y que empieza a desear. Asi, no deberia demorar que este principio se altere por la sobrevaloracion que realiza el sujeto de los objetos y termine entonces por arrebatar y distender el mundo interior, haciéndolo mas difuso. En aras de atrapar el objeto de su amor, reflejado en infinitos pero imperfectos espejos, el sujeto se confunde, se pierde a sí mismo y, finalmente, cuando lo nota, le empieza a temblar el ser.

O eso es lo que me pasa a mi por lo menos, cuando pienso en ese instante en que las hojas del otoño al viento te recordaron, sin saber bien por que razon, que llegarias tarde a casa y me preguntaste la hora, ya al atardecer.




.