Nota LXXXVIII

Diecisiete años han transcurrido desde los siete en que senti por primera vez la muerte en mis ojitos. Esos años, ¡quién podria rebatir!, han sido uno e infinitos en lo que vi, escuche, saborié y olí, mas nunca toqué. Los pajaros de papel en mi ventana , la hoja del otoño que cayó en el rostro de quien amé , el cerezo de lo eterno, y todos los espejos y todas sus caras, no hacen sino dirigir ahora la contemplacion a mis pies, mientras sienten una ola abrazar.

¿Como no imaginarlo antes?,
¿Como no imaginarlo antes?
¿Tan prolija es la razon, que esconde la fuente de nuestros dolores tan dentro del bosque de uno mismo?


Siento que el viento me llama por todos mi nombres, incluso de los que no fuí,
y te busco pero no ya no estás, y me busco pero ya no estoy.

Soy mi propio recuerdo, y en él vengo a morir al mar.
Me busco, pero ya no estoy.


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